Hoy he visto el último capítulo de esta gran serie que llevaba ni más ni menos que 10 años en antena. La verdad es que me ha dado mucha pena ver el final y darme cuenta de que no voy a ver más historias sobre ellos en la televisión. Ya sé que suena un poco absurdo pero después de verlos tanto tiempo es como si una parte del día era ver Friends, ver lo que le ocurría a Joey o a Phoebe o a Chandler, reirme con los fantásticos guiones y emocionarme con sus historias personales.

La verdad es que el final es el mejor que podría haber, lleno de emoción hasta el último momento y acaba de la mejor forma posible. Si acabara de otra forma, creo que los miles de fans de la serie nos llevaríamos un gran disgusto.

Ahora solo me queda ver el especial que se emitión en EE.UU y seguir la serie spin-off de Joey que, aunque no es lo mismo, te ríes un rato con ella.