Hace unos días había notado una bajada en la calidad del sonido de mis auriculares del iPod. Había veces que no se escuchaba bien, el volumen no llegaba al tope o el auricular derecho dejaba de funcionar de repente. Así que, ni corto ni perezoso y dado que el iPod estaba aún en garantía decidí contactar con el servicio técnico de Apple. No sabía si me reemplazarían los auriculares porque quizás podía ser culpa mía pero había que probar.

Fui directo a la página y me registré (si, no estaba registrado, sorprendente ¿verdad?) y comuniqué el problema. Al instante recibí un e-mail diciendo que llegaría a mi casa un mensajero en los próximos días con el recambio del producto y que me cargarían a la tarjeta de crédito el importe si procedía. Esto me echó para atrás un poco, espero que no cobren porque el iPod fue un regalo de un gran amigo y no sería plan de que lo hicieran.

Esto fue, el jueves a última hora y, hoy, a la hora de comer he recibido un paquete con los auriculares nuevos. Todo muy bien embaladito y a nombre de Manuel Lorenzo (vale, me equivoqué con los apellidos, puse el primero en el segundo y viceversa). Firmé en el super PDA que traía el de UPS y nada más, ni se llevaron los auriculares viejos ni nada. Que por cierto, ahora vuelven a funcionar bien los auriculares (parece), así que tengo dos pares para utilizar con el iPod. ¡Qué cosas!

Así que un 10 para el Servicio Técnico de Apple por haber resuelto mi problema en menos de un día dado que, contando que hubo fin de semana y que los paquetes desde Holanda tardan medio día más o menos han sido muy eficientes.

Esta es la diferencia de comprar una cosa a una gran marca o comprarla en el Lidl. Si la calidad no solo está en el producto.