Nunca podría imaginarme que sentir la lluvia en pleno verano en mi cara escuchando en directo Nunca Máis de La Fuga en galego podría hacerme tan feliz. Ayer fue un gran día, un gran concierto, una gran fiesta y una lluvia que tardaba en llegar para así joder a todos esos incendiarios que quieren echar a perder este país tan estupendo que tenemos todos los gallegos.

Lo único malo es si llueve torrencialmente, ya que (como ya habreis leído en muchos sitios) la ceniza podría llegar al mar y a los ríos, y provocar que muchos seres vivos mueran al consumirse todo el oxígeno del agua (la ceniza hace que haya superpoblación de unos microorganismos que consumen oxígeno). Esto si que sería un desastre para la industria de bivalvos gallega. Esperemos que siga lluviendo como hasta ahora, esos chuzos de punta tan característicos de Galiza.