Temblando, es como ahora mismo está mi tarjeta de crédito después de hacer las compras de Reyes… si, he esperado casi hasta el último día para ponerme, pero ya sabeis, entre que si Navidad, luego Fin de Año y demás pues a uno no le apetece salir de compras, y menos si tiene que estudiar o lo llaman todos los días por la tarde para ir a tomar algo.

Ahora mismo mi tarjeta está temerosa de mí, esperando escondida en el rincón más oscuro de mi cartera a que llegue la próxima vez que la pase por un lector, que espero que sea dentro de bastante, que hay que empezar a ahorrar para hacer algo en verano.