No sabía realmente como empezar este artículo, pensé en un simple “Tengo una oreja…”, pero caí en que todos tenemos oreja, más bien dos. También se me ocurrió empezar con un discurso anatómico de como la parte izquierda de mi cuerpo difiere bastante de la parte derecha, más que nada en la orientación del mismo. Al final no sabía como empezar, pero contando este rollazo ya he empezado.

Creo que mi oreja izquierda es amorfa, no se le aguantan bien los auriculares, aún poniéndome el que está marcado con una L los auriculares no se sujetan perfectamente y tengo que estar ajustándolo cada cierto tiempo. Y encima, cuando llevo más de una hora con los auricularse puestos, el auricular me empieza a molestar y me roza en demasía, quizás porque lo estoy ajustando todo el rato y hago yo el rozamiento.

En un principio creía que era de los auriculares, que eran malos, pero desde que tengo el iPod he llegado al a conclusión de que mi oreja es completamente diferente a la de los demás y que los fabricantes no harán nunca auriculares adaptados especialmente a mi oreja izquierda a no ser que me haga unos personalizados con silicona, cuyo precio suben de las 3 cifras.

Este artículo podría entrar dentro de ese même que ronda por la blogosfera de “x cosas de mi que no sabes”, así que ya sabeis una cosa más sobre mi.