El jueves pasado tuve la oportunidad de ir al cine con unos amigos a ver la nueva película de Will Smith, Soy Leyenda. La película está basada en un muy conocido libro del mismo nombre (obviamente en inglés) escrito por Richard Matheson en 1954. Cuenta la historia de un hombre y su perro que se quedan solos en el mundo (o eso creen) al ser inmunes al contagio de una mutación de un virus que ha matado a la gran parte de la población y a la otra la convierte en unos extraños zombies medio vampiros que acosan a Will Smith al ser la última presa que hay en toda la ciudad.

La película en sí es entretenida, en los primeros 30 minutos tiene un cierto aire a Robinson Crusoe que gusta bastante, sobre todo porque son 30 minutos en los que Will Smith se pasea por toda la ciudad él solo, con su perro y poco más. Son 30 minutos en los que se ven en toda su plenitud los efectos especiales, al recrear una ciudad de Manhattan totalmente post-apocalíptica, sin gente, con todos los coches parados y con multitud de vehículos militares por todas las calles. Y ahí se podía haber acabado la película ¿por qué? Pues simplemente porque a partir de ahi el guión y los efectos especiales dan un bajón tremendo, los monstruos están bastante mal hechos, el guión comienza a acelerarse de tal manera que parece que quieren acabar la película cuanto antes y lo hace, muy pronto, tanto que te sorprendes que una superproducción (blockbuster lo llaman ahora los críticos de cine) dure poco más de una hora y media.

Si tengo que destacar algo de la película es la actuación de Will Smith y esos primeros 30 minutos, porque lo demás vale para entretener y poco más, aunque claro, para eso vamos al cine ¿no?.

Eso sí, la película me ha dado ganas de leerme el libro. A ver si saco tiempo.