Ayer se acabó mi vida veraniega. Vuelvo con las pilas cargadas, con muchas experiencias experiencias (buenas, buenísimas todas) a la espalda que quiero contar aquí y con una desintoxicación del ordenador y de Internet que me hacía bastante falta.

Ahora me queda ponerme al día con los e-mail, con los blogs (el botón Mark all as read va a ser un gran amigo me da) y con la actualidad, porque he estado más de un mes casi sin enterarme de cosas salvo haber ojeado alguna vez que otra los periódicos. Así que nada, me faltan unas pocas horas de sueño que recuperar, por lo que este domingo será para prepararme para el lunes, que toca ponerse a estudiar y volver a trabajar escribiendo en blogs, a ver si así no me acuerdo demasiado de mis niños de campamento, ya que cada vez que lo hago me salta una lágrima, y dos y tres también.