En un descanso del estudio me encontré sentado en el sofá viendo la final de la Copa Davis de tenis que enfrenta a Argentina contra España. Siempre me ha gustado el tenis, sobre todo desde que lo practiqué con asiduidad hace unos años y se convirtió en mi deporte preferido para practicar (y el segundo para ver, el fútbol es el fútbol).

Mucho se ha hablado de esta final en los días anteriores, que si los calzones de Nadal los iban a colgar donde, que si Argentina era favorita, que si el Mar de Plata iba a ser una olla a presión… diversos comentarios salieron a la palestra que no sorprenden a los que conocemos como son los argentinos con el deporte, muy competitivos y muy amigos de calentar las cosas. Y a mí que no me parecieron mal estos comentarios y este “calentamiento” pre-partido, pero lo que he visto hoy durante el dobles me ha parecido una auténtica falta del respeto al tenis.

¿Por qué digo esto? Pues porque el público argentino ha sido uno de los peores públicos que he visto en un partido de tenis. Puedo entender que quieras meter presión, que quieras animar a tus compatriotas y que quieras poner nervioso al rival, porque para eso juegas en casa, pero comportarse como se han comportado hoy los argentinos no es de recibo. Insultos a los jugadores españoles, gritos mientras sacaban los nuestros, recriminaciones al público español que animaba y muchas cosas más que no se pueden hacer en un partido de tenis, y menos en una final de la Copa Davis.

El público argentino de hoy me ha dado auténtica verguenza; en un partido de tenis hay que estar callado cuando se juega, son las normas y es como ha sido así siempre por varias razones, entre las que están la concentración o la necesidad de escuchar gritar a los árbitros de pista. He de reconocer que la moda de animar tanto en los partidos de tenis la hemos puesto los españoles, y en parte podemos tener algo de culpa, pero lo que han hecho hoy los argentinos en Mar de Plata ha sido exagerado y se ha notado que no tienen una tradición de tenis y no saben verlo, porque solo faltaban las barras pegándose de leches para que aquello pareciera un partido de fútbol de esos pasionales como los llaman ellos.

Al menos ganamos y estamos 2-1 en la eliminatoria, a ver como acaba esto, pero yo espero que el público aprenda a comportarse, aunque sea un poco, y podamos ver un partido de tenis como dios madna.