Es la noticia política del día, Mariano López Bermejo ha dimitido como Ministro de Justicia de una manera irrevocable y yo, aún siendo de izquierdas, me alegro ¿por qué? Por motivos obvios, Bermejo lo ha hecho realmente mal durante su etapa en el ministerio (no ha sacado ninguna nueva ley, no ha desarrollado las que había…) y encima ha creado más y más problemas, con huelgas de empleados de justicia por doquier y cacerías inoportunas con quien no debía.

No sé si le habrán hecho dimitir o habrá salido de él (en Cuatro están diciendo que le denegaron la dimisión en dos ocasiones), pero me alegro que aún haya políticos capaces de dimitir cuando hacen las cosas mal. Que luego hay otros y otras que hacen auténticas burradas y siguen ahí arriba con toda la sirvenguencería del mundo.

Aún así, esta dimisión no es tampoco un campo de rosas, ya que Bermejo únicamente dimite como ministro, ya que seguirá como diputado, cosa que me parece bastante mal, porque si has fallado has fallado, retírate esta legislatura de la política y deja de amargar ya.

¿Y qué es lo que más me molesta? Pues que gracias a estas cosas los gallegos (y los vascos, pero me importa más mi tierra, obvio) no tenemos prácticamente ni idea de que quieren hacer los políticos en nuestra nación ni por qué deberíamos votarles, ya que PP y PSdG llevan semanas tirándose piedras unos a otros, ni siquiera el BNG dejó de aprovecharse de ese “tuya mía”, aunque gracias a dios, no lo hizo tan intensivamente.

¿Y ahora qué? Pues un par de días de resaca de esta dimisión, añadámosle dos más de bonus por aquello de que el PP quiera seguir aprovechando los fallos del PSOE y que sea lo que los votantes quieran el 1 de marzo.