Hace cuatro años se abría una nueva página en la vida política gallega con el cambio de color en la Xunta, hoy, esa página se pasa y se vuelve a lo de antes, a que el PP esté gobernando Galicia y esta vez, a sus anchas al haber conseguido la mayoría absoluta con 39 escaños (38 es el tope).

Hace cuatro años veía un halo de esperanza en los gallegos al elegir un gobierno progresista que quería que las cosas cambiaran, ahora me doy cuenta que únicamente fue un espejismo debido a que se quería echar a Fraga de ahí.

Hace cuatro años pensaba que Galicia, con sus nuevos votantes y su gente, era de izquierdas, hoy me doy cuenta que no, Galicia es de derechas y pasarán muchos años para que deje de serlo. Vale que el bipartido lo hizo mal, vale que el PP se ha esforzado mucho en la campaña, pero estas razones no explican para nada que con una participación histórica del 70% el PP salga con 39 escaños, solo lo explica que Galicia es de derechas, de la gente con dinero, de la gente que no se ve diferentes al resto del Estado Español y de la gente que le gusta como se hicieron las cosas durante más de 15 años.

Hace cuatro años promesas como las galescolas, la nueva normalización linguistica, el nuevo estatuto de autonomía (que al final no se hizo gracias a lo “bien” que se llevaron en el gobierno) la selección autonómica eran una realidad, hoy son especies en peligro de extinción.

Hace cuatro años yo saltaba de alegría, hoy la pena me invade. Solo espero que el PSdeG y el BNG aprendan y hagan autocrítica de estos cuatro años que tan solo han sido espejismo de la realidad, de que Galicia es de derechas.