Historias gatunas

15/9/2009 | Archivado en Demasiado Personal | Hay 2 comentarios.

Media mañana, llaman a la puerta de casa, es el presidente de la comunidad, abro la puerta y entra un gato siamés por ella. El presidente me pregunta ¿es tuyo? Pues va a ser que no, no tengo animales en casa. El gato entró como perico por su casa y lo dejo ya que lo veo muy cómodo, salgo para llamar a una vecina de mi misma planta que sé que tiene gatos y ¡plas! la puerta se cierra tras de mi debido a la corriente, genial, yo sin llaves, el gato dentro y con la comida al fuego.

Y me ves a mí en el pasillo de mi casa con dos vecinos y que de repente baja una vecina del quinto. Al parecer es su gato que se ha escapado una vez más… no presto mucha atención a la conversación trivial ya que estoy maginándome el olor a quemado que iba a haber en breves minutos. La vecina del quinto (que es mi misma letra, por eso entró el gato tan tranquilo) me dice que cuando pueda entrar en casa que se lo devuelva, se ve que o le importa poco el gato o ya está acostumbrada a perderlo y que luego vuelva.

La amable vecina de mi planta me deja llamar por teléfono a mi tía para que me traiga una copia de las llaves, en diez minutos mi tía llega (menos mal que se dio prisa), entro en casa y lo primero que hago es apagar la cocina, coger mis llaves y empezar a buscar al gato. No está en la cocina, no está en la sala ni en el salón, ni en el baño, ni en la habitación de mis padres ni la de mi hermano y en la mía tampoco ¿dónde coño se ha metido el gato? Hago una nueva ronda por toda la casa haciendo el típico Mikis Mikis (ahí, haciéndo el ridículo como solo yo sé) y no escucho ningún maúllo ni ningún sonido de movimiento.

Pienso que se habrá ido a la casa de al lado por el patio interior (vivo en un primero) así que no me preocupo, me siento frente al ordenador y empiezo a escuchar unos arañazos… mierda, el felino anda por aquí. El ruido viene de debajo de mi cama donde ya había mirado, miro otra vez y ahí está el maldito, agazapado al lado de la cajonera. Intento cogerlo varias veces pero él no está por la labor así que nada, sintiéndolo mucho por el animal lo cojo de la cola para traerlo hacia mi.

Voy a devolverlo al quinto y el cabrón casi me araña toda la camiseta del concierto de U2 en Barcelona por lo que me cago en él una vez más. Subo hasta el quinto y le doy a su animalito y la chica me da las gracias, lástima que viviera con los padres, ya que era una oportunidad perfecta para ligar.

Si es que lo que no me pase a mi…

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2 Respuestas


  1. Luis

    Jeje, me encantó esta historia, es la típica que me pasaría a mí… además que odio a los gatos! Pena lo de la chica, la verdad, pero ahora ya tienes una excusa más para hablar con ella, preguntarle por el minino, jaja!
    Un saludo!

  2. Sparkster

    Tío… cómo se nota que no tienes mucha experiencia tratando con gatos xD

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