La noticia lleva ya un tiempo pululando por el aire en forma de nube y hoy la ministra de sanidad ha vuelto a soltar un pequeño chaparrón, y es que el Gobierno tiene intención de prohibir fumar en cualquier espacio público.

Y yo digo, pues oye, genial. Soy una persona no fumadora, con un poco de asma y a la que le molesta bastante el humo del tabaco, por lo que me parece estupendo que no se permita fumar en sitios cerrados y que pueda entrar todo el mundo, ya que yo no tengo que arriesgar mi salud con el veneno que se están metiendo otros porque quieren. Y aunque pueda parecer radical esta frase y no es propia de mi (soy bastante condescenciente con el tabaco ya que me he llegado a acostumbrar para no aguantar malas caras), creo que nadie puede negarme que estoy en lo cierto y que tu libertad acaba donde empieza la mía, por lo que si tú quieres matar tus pulmones, debes hacerlo en tu casita o al aire libre.

Otro tema es la hostelería. No creo ni por asomo que porque no se vaya a poder fumar en restaurantes ni cafeterías la gente deje de ir; puede que haya un momento de transición en que la gente tenga que cambiar de hábitos y en vez de irse a tomar una caña y el cigarro, entienda que solo puede tomarse la caña, pero los hosteleros se han puesto, creo yo, bastante tremendistas en este punto.

Donde sí creo que no se han puesto tremendistas es en el dinero que han gastado muchos en acondicionar sus locales debido a la anterior ley, ya que ahora ese dinero se ha perdido en el desconcierto de Zapatero y compañía. El Gobierno debería sacarse de la manga unos fondos para subvencionar esta pérdida, de la misma manera que se ha sacado de la manga esta mejora de la ley después de haber hecho la prohibición parcial hace tan solo un año.

Por supuesto, no habrá ni fondos ni nada, solo unos hosteleros cabreados que van a retirar su apoyo al PSOE (si es que lo tenían). Y esto sigue cuesta abajo y sin frenos…