magicmouse

No engaño a nadie si digo que soy un fan de Apple, me gustan todos sus productos y creo que es una de las compañías tecnológicas que más innovan en productos informáticos de cara al usuario. Tengo un iBook G4, un iPod Shuffle, dos iPod Nano y un Macbook de Aluminio de los que ya existen porque ahora se llaman Macbook Pro.

Cuando salió el Magic Mouse supe que tenía que ser mío. Las posibilidades que podía haber detrás de un ratón todo táctil me atrayeron como un fanboy más y este fin de semana en Sevilla, recorrí con otro fan de Apple Sevilla buscando una unidad. Nos llevamos felices cuales niños con piruleta las dos últimas unidades de El Corte Inglés, pagando religiosamente el precio, algo caro todo hay que decirlo, y rindiéndonos una vez más al señor Steve Jobs.

Después de esta introducción tan evangélica hay que preguntarse ¿y qué tal con el ratón? Pues… bien. Si, mi afirmación tiene puntos suspensivos a modo de duda ¿por qué? Pues simplemente porque no me acabo de acostumbrar a él. El Magic Mouse no es del todo ergonómico para mi gusto, no te deja apoyar la muñeca mucho y llegas a estar incómodo si andas mucho tiempo con él. No sé si es porque vengo de un Arc Mouse de Microsoft que es el culmen de la ergonomía o qué, pero el Magic Mouse no me parece del todo cómodo.

¿Alguna pega más? Pues sí. Es un poco lento para mis exigencias y echo de menos algún botón más ya que, por muchos gestos táctiles que haya, el botón siempre es más accesible y rápido a mi modo de ver.

¿Me lo volvería a comprar? Pues seguramente no. Es un buen producto, muy innovador y con un gran diseño, pero no me volvería a gastar lo que vale en él. Hay otros ratones mucho más baratos que no le tienen prácticamente nada que envidiar.