Hace unos días me encontré, creo que alguien me lo enseñó pero no lo recuerdo, este vídeo hecho por los chicos de Tendencias.tv sobre una nueva artista callejera llamada Stylr. Esta chica brasileira que no dice su nombre ni enseña su cara, se define a sí misma como ilustradora ¿y a qué se dedica? Pues ni más ni menos a ir por la calle y a pintar en la ropa de los demás creando lo que ella llama arte.

Si, así es. La chica se dedica a pasear por la calle para encontrar transeuntes distraídos y así poder plasmarle en su ropa su arte, que debido a lo rápido que lo tiene que hacer, este arte se queda en un par de garabatos que en la mayoría de casos solo tiene sentido para ella y las personas que la acompañan grabando sus hazañas.

No quiero ponerme en plan viejo cascarrabias, ya que con 24 años aún me quedan unos cuantos para hacerlo pero ¿a qué estamos llegando? Se vandalizan las paredes de las casas con graffitis, se estropea el mobiliario urban haciendo arte, se estropean las esculturas personalizándolas a la manera del “artista” y ahora ¿nos dedicamos a estropear la ropa de la gente?

La tal Stylr dice que tiene que salir en muchas ocasiones corriendo porque la gente no entiende su arte ¿perdón? ¿Arte? Señorita Stylr, esto que usted hace no es arte, es una gamberrada que estropea una prenda de ropa de alguien, una prenda que ese alguien ha pagado y que es de su propiedad y en la cual usted, pese a lo artista que se denomine, no tiene ningún derecho.

Si estos son los artistas modernos que vienen en esta época, que alguien me avise porque yo me bajo del tren y vuelvo a mirar a los clásicos, que al menos esos pintaban en un trozo de piel que era de su propiedad.