Aficionados granates en la Praza da Verdura de Pontevedra en el play-off contra el Córdoba

Hoy el Pontevedra CF se ha clasificado in extremis para la fase de ascenso a segunda división al ganar en Mendizorroza al glorioso Deportivo Alavés. Lo increíble es que después de una temporada con muchos altos y bajos, con destituciones de entrenadores, con fichajes fallidos y bastantes malas sensaciones, el equipo consiguió un gran final de temporada cuyo resultado ha sido clasificarse para la fase de ascenso.

Los que me conocéis sabéis que soy muy futbolero, y más con el Pontevedra. Pese a ello, este año he estado un poco desilusionado con el equipo, ya que llevamos unos cuantos años intentando algo que parece que no nos merecemos (el ascenso a segunda división). A tal punto llegó mi desilusión esta temporada que quería que el equipo perdiera, para así no llevarme otro palo más a las primeras de cambio como en ocasiones anteriores.

Alguien dijo alguna vez que el fútbol es un deporte de estados de ánimo, y creo que tenía mucha razón, ya que si antes de este partido me daba bastante igual lo que pasara, después de volver a escuchar el partido hoy por la radio, me dieron ganas de estar en Vitoria, de estar animando al equipo y de volver a sentir todas las emociones que en el pasado me han hecho reir y llorar.

Y aquí estamos ahora, en la fase de promoción a segunda división. Al parecer nos pueden tocar el Oviedo, el Barcelona “B” y el Melilla. Que vengan los que quieran, después del desplazamiento de más de 1000 personas al País Vasco, la afición está más que preparada y yo, vuelto a estar ilusionado un año más.