Vale, la imagen no es muy allá, pero no estaba inspirado

Hoy cumplo 25 años más cuatro días. Si os preguntáis por qué esos cuatro días añadidos, es porque por causas del trabajo no pude escribir aquí la celebración de mi cumpleaños (28 de agosto) y aunque volví el 29, tenía hoy (2 de septiembre) un examen, por lo que decidí dejar todo lo que tenía que contar en el blog a un lado hasta hacer el examen.

25 años (sin rima por favor) son ya un cuarto de siglo. Un cuarto de siglo que le hace pensar a uno algunas cosas, como hacia donde va su vida, a quien tiene a su lado, si se está comportando adecuadamente a la edad que se tiene… cosas que pasan por la cabeza pero que he decidido disipar rápidamente, porque la vida es demasiado efímera para estar analizándola. Prefiero vivir, hacer lo que quiero en cada momento, dejar las cosas fluir y si hay algo que tiene que venir, ya vendrá. Lo que no voy a hacer es estar esperándolo o pensando en cuando vendrá.

Un año más a la espalda y yo aquí sin joroba.