Cuando decides dejar Twitter te encuentras como que tienes un agujero en algún lado, que te falta algo cuando estás delante del ordenador o con el móvil en la mano, que te falta información y que pierdes conexión con la gente que conoces en el Internet.

Cuando dejas Twitter te das cuenta de todo el tiempo que pasabas en él, del tiempo que perdías discutiendo de asuntos banales y de cómo te absorvía las horas viendo los pensamientos, ocurrencias y problemas de la gente a la que seguías.

Cuando dejas Twitter te das cuenta que puedes tener una tarde en la que te da tiempo a todo, que puedes sentirte productivo y avanzar en proyectos que llevaban meses parados.

Cuando dejas Twitter te das cuenta que ya no necesitas tanto un móvil con conexión a Internet, que no hace falta mirarlo cada dos por tres y que si algo ocurre, ya que no pasa nada si te enteras una hora después cuando ya se ha discutido y rediscutido en los timeline de cientos de personas.

Yo decidí hace un par de días dejar Twitter. ¿Me siento un poco más desconectado de la gente? Pues sí. ¿Lo echo de menos? Pues también. ¿Me ha resultado positivo dejarlo? Por supuesto, he descubierto que puedo hacer muchas más cosas sin estar pendiente del timeline de cientos de personas.

No sé si volveré. Quizás lo haga a medio gas o quizás lo deje ahí aburrido para siempre, veremos. Lo que sé es que esta semana santa va a ser mi semana sin twitter, por mucho que me cueste no abrir el programa del pajarito.