La barca cercana al Tower Bridge

La semana pasada tuve el privilegio de poder realizar un viaje a Londres durante cuatro días con sus cuatro noches. Decir que era la primera vez que visitaba una gran urbe (Madrid y Barcelona no son comparables con Londres) y sólo comentar que he quedado maravillado.

Aunque fuimos muy de turisteo a ver todas las cosas posibles (a mí me suele gustar más vivir la ciudad), pude comprobar lo diferente que es una ciudad como Londres, multicultural, amable, grande, urbana… es todo lo que uno puede querer en una ciudad. Bueno, todo no, quizás para vivir el centro no sea lo mejor, pero es una gran ciudad para perderse y hacer lo que quieras, porque eso está claro, en Londres puedes hacer cualquier cosa en cualquier momento.

Me gustó tanto la ciudad que ya tengo ganas de volver. Eso sí, con algo más de calma y dispuesto a disfrutar de la ciudad al máximo, que los monumentos siempre están ahí para verlos en cualquier momento.

Y por supuesto, me llevé mi querida cámara conmigo, que me sirvió para inmortalizar todos los momentos que pasé con la gente y todos los sitios que visitamos. Es una ciudad muy fotografiable, por lo que merece la pena llevar la cámara a cuestas entre paradas de paradas de metro y paseos interminables.

Lo cierto es que no encuentro el momento para volver. Lo malo que tendrá que ser dentro de un tiempo debido a lo ocupado que voy a tener los meses que vienen y mi cuenta corriente, que ha quedado bajo mínimos gracias a lo cara que es la ciudad.