Una mala postura al dormir se convierte en un dolor insufrible al día siguiente y los que le continúan. Gracias a mi gran habilidad para posicionarme en la cama dormido estuve fastidiado unos cuantos días y hoy ha tocado ir al fisioterapeuta a que me echara un vistazo.

Sólo hicieron falta unos cuantos electrodos, un poco de calor y unas manos expertas para darme cuenta de que en la espalda tengo muchos más músculos de los que conocía y que todos pueden acabar doliendo a la vez.

El resultado es un poco incierto. Era la primera vez que visitaba un fisioterapeuta -será cosa de la edad- y no tengo mucha idea de como va esto, me siento como peor de antes de ir pero por alguna razón parece que mis músculos están más agradecidos.

Yo creía que los masajes eran placenteros y relajantes. Se ve que no todos. Y lo peor es que tengo que volver la semana que viene.