Hace exactamente una semana y un día que la Selección Española se coronó, de nuevo, Campeona de Europa de Fútbol. Hace exactamente una semana y un día España paró toda su actividad para sentarse en frente al televisor (o pantalla gigante, en el caso) y ver el partido ante Italia que traería, 90 minutos después, la alegría a millones de españoles.

Hace más de una semana y un día las redes sociales se llenaban, junto a mensajes sobre fútbol, de mensajes sobre lo banal que era la sociedad española, que salían a la calle por un deporte tan estúpido como el fútbol pero nadie hacía lo mismo para protestar por las medidas anti sociales que estaba tomando el Gobierno en aquellos momentos. La frase Pan y Circo fue una de las más repetidas.

Yo quiero ese pan, y ese circo. Lo quiero y no soy esa clase de personas, al menos no me considero, que no se preocupa por la actualidad y lo que nos rodea. Un servidor es voluntario de varias ONG, asisto a todas las manifestaciones que puedo y he ido a votar en el 95% de las elecciones que he tenido en mi vida. Pero sigo necesitando ese circo, y ese pan.

¿Por qué lo necesito? Pues porque mi vida, y la de todos, no puede ser sólo preocupaciones. Todos necesitamos evadirnos, pasar un buen rato y no pensar en lo mal que está nuestra economía y nuestro país. Y esa evasión a mí me la ha proporcionado el fútbol. Ha sido mi circo esos días y no es algo de lo que tenga que avergonzarme. Ni yo, ni tú, ni nadie.