Siempre se dice que la rutina es buena compañera, te evita el aburrimiento y la depresión pero lo cierto es que después de mi verano de campamentos, volver a la rutina es algo realmente negativo. ¿Por qué? Pues porque durante dos meses he tenido una rutina realmente diferente, a base de días completamente organizados, con mucha actividad y con mucha energía.

¿Y cual es el problema? Pues que esa rutina que tenía en verano es completamente diferente a la que tengo día a día en mi “vida normal”. Ahora toca estar muchas horas sentado, delante del ordenador o atendiendo a clases. Es un cambio tan grande que me está costando más de lo contado adaptarme.

Espero hacerlo en breve y espero, también, volver a la actividad de este blog cuanto antes.

Stay Tuned.