“La cámara no hace al fotógrafo”

¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase? Los que somos aficionados y/o profesionales de la fotografía la conocemos bien: puedes tener la mejor máquina entre tus manos que, si no estás en el momento con el ojo adecuado, nunca vas a sacar esa foto que impresione y de la cual puedes decir “Oye, esta foto me gusta”. Y estoy diciendo momento y ojo adecuado porque, aunque a mucho no les guste leerlo, hay gente que aunque tenga una gran cámara, se sepa la técnica a la perfección y lleve años dedicándose a ella no es capaz de sacar fotos que transmitan.

Una foto que transmita. Qué frase más simple y más complicada a la vez. En mis años de fotógrafo aficionado (con algún que otro escarceo en el terreno profesional) no creo haber realizado más de 10 fotos que cumplan al pie de la letra esa frase. Y creo que 10 ya es un número demasiado alto. Algunos dirán que soy demasiado crítico conmigo mismo (que puede ser), y otros comentarán que estoy siendo algo cínico (igual también), pero lo cierto es que es así como lo creo. Sin embargo, este fin de semana saqué una instantánea que creo que puedo añadir a ese “grupo selecto” de fotos tiradas por mí que transmiten algo. A continuación la podéis ver.

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Laura y Jorge son dos grandes amigos que llevan más de 10 años siendo pareja. Este fin de semana decidieron casarse. Aquí, en Galicia. Y es que pese a ser Laura de una localidad tan castiza como Alcorcón, Jorge supo transmitirle a lo largo de los años el amor por Galicia y decidieron casarse en tierras gallegas. Jorge, o Joe como le llaman algunos, es un rockero de pro, de esos que aún creen que Aerosmith puede volver a ser lo que era. Y pese a no tener una melena al viento, quiso celebrar la boda a su manera: con un concierto de rock’n roll acompañado de sus compañeros de escenario de toda su vida musical.

Y ahí estaba yo, disfrutando del concierto, con nada más que un gintonic en la mano y el iPhone 6 bailando en el bolsillo de mi traje. Y fue en ese instante que estaba en el lateral del escenario cuando vi el momento: vi esa sonrisa de Laura al ver a su compañero hacer lo que más le gusta, y vi la felicidad de Jorge al compartir su pasión con todos sus amigos y familiares. Solo tuve que sacar el iPhone, medir la luz adecuadamente y conseguir un pulso decente (cosa que los gintonics no ayudaban a tener).

La foto podría tener más aire por la derecha, una proporción más convencional o una nitidez mucho más conseguida. Pero no fue así. Y no quiero que lo sea. Esta es la foto que salió y que capturó uno de los mejores momentos de la celebración que va a quedar para el recuerdo. Me siento afortunado de haber podido inmortalizar este momento y, siendo sincero, creo que si hubiera tenido la cámara, esta foto no hubiera existido.