Hoy he participado en una asamblea conmigo mismo en el salón de mi casa. Tenía que decidir si levantaba el campamento de mi protesta interior, allá en el fondo del estómago donde se cuecen las cosas que se cuecen. Mi otro yo quiere quedarse, hinchar globos y hacer teatro estomacal. Se ha hecho la ilusión de que tiene casa, se alimenta de sopa boba y duerme en comandita. Mi primer yo, es decir, yo, el que escribe, quiere levantar la tienda e irse a los barrios, allá por las rodillas, los dedos de la mano y los ojos para expandir el malestar, mejor: para escuchar el malestar de la sociedad y convertirlo en una plataforma de cambio político real para 2012. Ahora votamos qué es lo que vamos a votar. Un lío.

Ramón LoboDe asamblea en asamblea

Iba a escribir un artículo donde plasmaba mi opinión de la situación actual de las asambleas y la decisión, de algunas, las más importantes, de quedarse una semana más en las calles protestando, pero me he encontrado este artículo de Ramón Lobo que explica con mucha más claridad y mejor escritura mi pensamiento de lo que lo haría yo, por lo que recomiendo su lectora encarecidamente.

No descarto soltar mi opinión más adelante ya que para eso está este blog, pero creo que es mejor leer primero a los que saben de esto, que para soltar textos sin sentido ya habrá tiempo.